miércoles, 2 de septiembre de 2009

Árbol de Invierno

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero después, en la primavera, vio desolado, que al tronco marchito le brotaron renuevos. Mi padre dijo: Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto.

Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco una pizca de vida.

Pero ahora advierto que aún a levantaba la vida en aquel tocón. Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: —Nunca olvides esta importante lección: jamás cortes un árbol en invierno.

Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente.

La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá.

Robert Schuller

martes, 25 de agosto de 2009

Rayo impacta sobre estatua de La basílica de Nstra. Sra de Chiquinquirá.

El pasado 21 de agosto del presente año, llovió muy fuerte sobre la ciudad de Maracaibo, estado Zulia – Venezuela, acompaño de tormenta eléctrica, durante el desarrollo de la lluvia cayeron varios rayos y uno de ellos impacto en La Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá; patrona del estado Zulia. El rayó que golpeó la Basílica hizo impacto exactamente en el rostro de la estatua de la Virgen ubicada en la parte superior de la edificación, causando de forma inmediata el destrozo de la cara de la Virgen, esto sucedió al culminar la misa como todos los días (pasada las 7:00 pm). Según cuenta algunas personas y medios de comunicación; ante tal sonido causado por el rayo, los feligreses salieron a ver que había ocurrido, al observar lo sucedido muchos de ellos empezaron a recoger trozos de la estatua que habían quedado por el piso.

Aunque existen mejores fotografías por razones de respeto y propiedad intelectual no las coloco aquí, aunque yo fui hasta el lugar y tome algunas fotos, les ofrezco disculpas pues no soy fotógrafo y tampoco tenía a mano una mejor cámara ya que la estatua de la Virgen está a una altura considerable. Este hecho no causó daños ni a personas ni comprometió en lo absoluto la estructura de la Basílica.



domingo, 23 de agosto de 2009

ORACIÓN PARA PEDIR BUEN HUMOR

ORACIÓN PARA PEDIR BUEN HUMOR

Señor, concédeme una buena digestión y también algo que digerir.

Concédeme la salud del cuerpo y el sentido común necesario para conservarla lo mejor posible.

Concédeme, Señor, un alma santa, que no pierda nunca de vista lo que es bueno y puro, que no se asuste a la vista del pecado, sino que encuentre el modo de volver a poner todo en orden.

Dios mío, concédeme el sentido del humor, la gracia de comprender las bromas para que saboree un poco la felicidad de la vida y sepa transmitirla a los demás.

Nuestra Singularidad

Un maestro sabio estaba hablándole a un grupo de estudiantes entusiastas.

Les dio la tarea de salir y encontrar una flor pequeña, inadvertida .Les pidió que estudiaran la flor por un tiempo prolongado.

Consigan una lupa y estudien las delicadas venas de sus hojas, y fíjense en los matices y tonos de color. Volteen las hojas lentamente y observen su s imetía . Recuerden que esta flor pudo haber pasado inadvertida y no ser apreciada, si ustedes no la hubieran encontrado y admirado.

Después de que el grupo regresó, el maestro comentó:

Las personas son así, cada una es diferente, cuidadosamente creadas, singularmente dotadas Pero hay que pasar tiempo con ellas para saberlo. Hay tantas personas que pasan inadvertidas y no son apreciadas porque nadie se ha tomado el tiempo para admirar su singularidad.

John Powell

miércoles, 12 de agosto de 2009

EL SILENCIO DE MARIA

EL SILENCIO DE MARIA

"Juan fue, seguramente el primero en experimentar aquello que nosotros llamamos la devoción a María:
amor filial, admiración, disponibilidad, fe ...Dios no puede ser objeto de intelección sino de fe. Esto quiere decir que a Dios no se le entiende, se le acoge. Y si se le acoge de rodillas, se le "entiende" mejor.

La fe es eso precisamente: peregrinar, subir, llorar, dudar, esperar, caer y levantarse, siempre caminar
como los seres errantes que no saben dónde dormirán hoy y qué comerán mañana. Como Abraham, como Israel, como Elías, como María.

Pero la peregrinación, normalmente, es desierto.

Eso mismo ocurre entre nosotros. Muchas almas tuvieron en otras épocas visitaciones gratuitas de Dios,
experimentaron vivamente su presencia, recibieron gracias infusas y gratuidades extraordinarias, y
aquellos momentos quedaron marcados como heridas rojas en sus almas. Fueron momentos embriagadores. Pasan los años. Dios calla. Estas almas son asaltadas por la dispersión y la tentación. La monotonía las invade. Se prolonga obstinadamente el silencio de Dios. Tienen que agarrarse, casi desesperadamente, al recuerdo de aquellas experiencias vivas para no sucumbir ahora. La grandeza de María no está en imaginarse que ella nunca fue asaltada por la confusión. Está en que cuando no
entiende algo, ella no reacciona angustiada, impaciente, irritada, ansiosa o asustada.

En lugar de eso, toma la actitud típica de los Pobres de Dios: llena de paz, paciencia y dulzura, toma las
palabras, se encierra en sí misma, y queda interiorizada, pensando: ¿Qué querrán decir estás palabras? ¿Cuál será la voluntad de Dios en todo esto? La Madre es como una de esa flores que cuando desaparece la claridad del sol se cierran sobre sí mismas: así ella se repliega en su interior y, llena
de paz, va identificándose con la voluntad desconcertante de Dios, aceptando el misterio de la
vida.
¿Qué se consigue con resistir los imposibles? En esos momentos nos corresponde actuar como María: cerrar la boca y quedar en paz.

Creer es confiar. Creer es permitir. Creer, sobre todo, es adherirse, entregarse. En una palabra creer
es amar. Creer es "caminar en la presencia de Dios" (Gén 17,1). La fe es, al mismo tiempo, un acto y una
actitud que agarra, envuelve y penetra todo cuanto es la persona humana: su confianza, su fidelidad, su
asentimiento intelectual y su adhesión emocional.

Comprometa la historia entera de una persona: con sus criterios, actitudes, conducta general e inspiración vital. A mi entender, las palabras más preciosas de la Escritura son estás: " He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según su palabra " (Lc 1,38)


Lo que sabemos, con absoluta certeza, es que la vida normal de esta muchacha de campo fue interrumpida, de forma sorprendente, por una visitación extraordinaria de su Señor Dios. Frente a la aparición y a estas inauditas proposiciones uno queda pensando cómo esta jovencita
no quedó trastornada, cómo no fue asaltada por el espanto y salió corriendo. Siguió llena de dulzura y serenidad. El hecho de ser inmaculada debió influir decisivamente, porque los desequilibrios son
generalmente resultado perturbador del pecado, es decir, el egoísmo.

Todos nosotros llevamos en nuestra constitución personal una franja de soledad en la que y por la que
unos somos diferentes de otros. Nadie -excepto Dios- puede compartir ese peso.

Y la pobre muchacha, solitariamente como adulta en la fe, salta por encima de todas las perplejidades y
preguntas y, llena de paz, humildad y dulzura, confía y se entrega. "¡Hágase!" Está bien Padre mío.
Sólo un profundo espíritu de abandono y una fe adulta nos librará del desconcierto y nos evitará ser
quebrantados por el silencio. Antes de ser Señora nuestra, fue Señora de sI misma."

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