martes, 13 de noviembre de 2012

¡Marcha Señor, pero acompáñanos!


Oh, Señor, gracias por tus palabras que nos dieron vida y por tu mano que nos regalaron la salud.

Oh, Señor, gracias por tus gestos que nos hicieron pensar en la Salvación de Dios y, por tus ojos, que nos llevaron a rumiar en lo eterno.

Gracias, Señor, por tus caminos que nos hicieron abandonar los nuestros egoístas y perdidos en sí mismos o colapsados del polvo, mentira y tristeza.

Después de tu tiempo, marcha Señor hacia el cielo pero, desde las alturas, no dejes de guiarnos.

Que, nuestras voces, necesitarán de tu voz que, nuestros pies, pedirán impulso de tu Espíritu que, nuestro corazón, reclamará amor de tu Amor.

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

Que, en tu Ascensión, queremos agarrarnos nosotros para compartir y ansiar la eternidad.

Que, en tu Ascensión, nos dejas pistas y senderos que conducen hacia esa Ciudad de Dios.

Que, después de tu trabajo valiente y sincero mereces ser coronado y festejado en ese lugar cerca del Padre, en estancia feliz del cielo.

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

Que, sin tu mirada, nuestras miradas caerán hacia el suelo.

Que, sin tu mano, nuestros ideales se cruzarán de brazos.

Que, sin tus palabras, nuestros labios se cerrarán en dique seco.

Que, sin tu corazón, nuestros amores serán necios o mezquinos.

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

No te decimos, Señor, adiós sino ¡hasta pronto!

Porque, bien sabemos, amigo y Señor, que todo lo que dices o prometes, siempre cumples.

Que, tarde o temprano, de mañana o en la oscura noche vendrás, regresarás en definitiva vuelta hasta nosotros para que se cumpla, de una vez para siempre, la Salvación que todos creemos, rezamos, añoramos y esperamos.

Amén.

¡Marcha, Señor, pero no te olvides de nosotros!


lunes, 5 de noviembre de 2012

Gracias por ser Santa María.




Virgin Maryby ~kesdee



Gracias por ser Santa María.

Gracias por haberte abierto a la gracia, y a la escucha de la Palabra, desde siempre.
Gracias por haber acogido en tu seno purísimo a quien es la Vida y el Amor.


Gracias por haber mantenido tu "Hágase" a través de todos los acontecimientos de tu vida.


Gracias por tus ejemplos dignos de ser acogidos y vividos.


Gracias por tu sencillez, por tu docilidad, por esa magnífica sobriedad,  por tu capacidad de escucha, por tu reverencia, por tu fidelidad, por tu magnanimidad, y por todas aquellas virtudes que rivalizan en belleza entre sí y que Dios nos permite atisbar en Ti.


Gracias por tu mirada maternal, por tus intercesiones, tu ternura, tus auxilios y orientaciones.


Gracias por tantas bondades.


En fin, gracias por ser Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra.


Amén.

viernes, 2 de noviembre de 2012

2 de noviembre: FIELES DIFUNTOS.




Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

El Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992, es un texto de máxima autoridad para todos los católicos del mundo y dice cinco cosas acerca del Purgatorio:

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").

5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio". Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: "¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?", y él le respondió: "Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él".

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

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