lunes, 26 de julio de 2010

26 de Julio SANTA ANA

Recuerda, gloriosa Santa Ana, pues tu nombre significa gracia y misericordia, que nunca se ha oído decir que uno solo de cuantos se acogieron a tu protección o han implorado tu auxilio y buscado tu intercesión hayan sido desamparados.

Yo, pecador, animado de tal confianza, acudo a ti, santa madre de la Inmaculada Virgen María y encantadora abuela del Salvador. No rechaces mi petición, antes bien escucha y accede a mis ruegos. Amén.

Oremos: Dios todopoderoso y eterno te has complacido en escoger a Santa Ana para que de ella naciera la Madre de tu amado hijo. Haz, te rogamos, que cuantos la honramos con especial confianza podamos, por su intercesión, alcanzar la vida eterna. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Grande es la dignidad de Santa Ana por ser la Madre de la Virgen María, predestinada desde toda la eternidad para ser Madre de Dios, la santificada desde su concepción, Virgen sin mancilla y mediadora de todas las gracias. Nieto de Santa Ana fue el hijo de Dios hecho hombre, el Mesías, el Deseado de las naciones. María es el fundamento de la gloria y poder de Santa Ana a la vez que es gloria y corona de su madre.
La santidad de Santa Ana es tan grande por las muchas gracias que Dios le concedió. Su nombre significa "gracia". Dios la preparó con magníficos dones y gracias. Como las obras de Dios son perfectas, era lógico que Él la hiciese madre digna de la criatura más pura, superior en santidad a toda criatura e inferior solo a Dios.
Santa Ana tenía celo por hacer obras buenas y esforzarse en la virtud. Amaba a Dios sinceramente y se sometió a su santa voluntad en todos los sufrimientos, como fue su esterilidad por veinte años, según cuenta la tradición. Esposa y madre fue fiel cumplidora de sus deberes para con el esposo y su encantadora hija María.
Muy grande es el poder intercesor de Santa Ana. Ciertamente santa amiga de Dios, distinguida sobre todo por ser la abuela de Jesús en cuanto Hombre.
La Santísima Trinidad le concederá sus peticiones: el Padre, para quien ella gestó, cuidó y educó a su hija predilecta; el Hijo, a quien le dió madre; el Espíritu Santo, cuya esposa educó con tan gran solicitud.
Esta Santa privilegiada sobresale en mérito y gloria, cercana al Verbo encarnado y a sus Santísima Madre. Sin duda que Santa Ana tiene mucho poder ante Dios. La madre de la Reina del Cielo, que es poderosa por su intercesión y Madre de misericordia, es también llena de poder y de misericordia.
Tenemos muchos motivos para escoger a Santa Ana como nuestra intercesora ante Dios. Como abuela de Jesucristo, nuestro hermano según la carne, es también nuestra abuela y nos ama a nosotros sus nietos. Nos ama mucho porque su nieto Jesús murió por nuestra salvación y María, su hija, fue proclamada Madre nuestra bajo la Cruz. Nos ama de verdad en atención a las dos Personas que ella amó más en esta vida: a Jesús y a María. Si su amor es tan grande su intercesión no será menos. Debemos, por tanto acudir a ella con tal confianza en nuestras necesidades. No hay la menor duda de que esto agrada a Jesús y a María, quienes la amaron tan profundamente. Se celebra la fiesta de Santa Ana el 26 de julio.



lunes, 19 de julio de 2010

ORACION DE SANTA CATALINA DE SIENA

Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro, más te busco todavía. De ti jamás se puede decir: ¡basta! El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar, porque siempre está hambrienta de ti, Trinidad eterna; siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz. Como el ciervo suspira por el agua viva de las fuentes, así mi alma ansía salir de la prisión tenebrosa del cuerpo, para verte de verdad...
¿Podrás darme algo más que darte a ti mismo? Tú eres el fuego que siempre arde, sin consumirse jamás. Tú eres el fuego que consume en sí todo amor propio del alma; tú eres la luz por encima de toda luz...

Tú eres el vestido que cubre toda desnudez, el alimento que alegra con su dulzura a todos los que tienen hambre. ¡Pues tú eres dulce, sin nada de amargor!
¡Revísteme, Trinidad eterna, revísteme de ti misma para que pase esta vida mortal en la verdadera obediencia y en la luz de la fe santísima, con la que tú has embriagado a mi alma!

miércoles, 14 de julio de 2010

Oración pidiendo la propia sanación física

Oración pidiendo la propia sanación física

 
"Señor, si quieres puedes sanarme". (Mateo 8,2)

 
          Jesús es el médico divino, quien por medio de la oración y la Eucaristía
       se acerca a ti, para sanarte de todas tus enfermedades

 Amado Jesús, creo que estás vivo y resucitado. Creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de los que en ti creemos. Te alabo y te adoro.
Te doy gracias, Señor, por venir hasta mí como pan vivo bajado del cielo. Tú eres, la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres la salud de los enfermos.
Hoy quiero presentarte mis dolores y todas mis enfermedades, porque tú eres el mismo, ayer, hoy y siempre y eres tú mismo quien me alcanza hasta donde estoy.
Tú eres el eterno presente, me conoces como nadie y conoces todas mis necesidades.
Ahora Señor, te pido que tengas compasión de mí, Visítame a través de tu Palabra, para que todos reconozcan que tú estás vivo hoy en tu Iglesia. Renueva mi fe y mi confianza en ti. Te lo suplico Jesús.
Ten compasión de mí Señor.
Bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud.
Que mi fe crezca y me abra a las maravillas de tu amor, para que también sea testigo de tu poder y de tu compasión. Te lo pido Jesús por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sáname Señor.
Sana mi cuerpo, sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia. Te lo pido por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente de pie, cerca de la cruz. A ella, que fue la primera en contemplar tus santas llagas, nos la diste por Madre.
Tú nos has revelado que has tomado sobre ti, todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido sanados.
Hoy, Señor, te presento en fe todas mis enfermedades y te pido me sanes completamente, amén.
P. Gustavo E, Jamut 

domingo, 11 de julio de 2010

Bonito vídeo... Sin comentarios.

Al Señor, en mi angustia, recurrí, me respondió sacándome de apuros. Si yo tengo al Señor, no tengo miedo: ¿Qué podrá hacerme el hombre? Salmo 118,5-6



jueves, 8 de julio de 2010

ORACIÓN DE PROTECCIÓN CON LA SANGRE DEL SEÑOR JESÚS

Hay gran poder en la Sangre Preciosa del Cordero, quien venció a Satanás en la cruz.
Así pudo por su propia muerte quitarle su poder al que reinaba por medio de la muerte, el diablo, y liberó a los hombres que el miedo a la muerte tenía paralizados toda su vida.” Hebreos 2:14

Oh, Padre Celestial: De ti procede toda bendición en el cielo y en la tierra.

En el nombre de Jesús, tu Hijo bendito y Señor Nuestro, por el poder de las Santas llagas y de la Santa Cruz, atamos, encadenamos y amordazamos todo espíritu del mal y sellamos con la sangre de Jesús, nuestro cuerpo, alma, espíritu, mente, corazón y vida: nuestro pasado, presente y futuro; todo lo que somos, todo lo que tenemos y lo que hacemos.

En el Nombre poderoso de Jesús y en el dulce nombre de María sellamos todo nuestro ser y este lugar.

En el nombre de Jesús invocamos a San Miguel Arcángel, San Rafael y San Gabriel y con los Santos Arcángeles, por intercesión de la Virgen María, prohibimos a todo espíritu del mal y a todo espíritu inmundo hacernos daño en nuestros bienes espirituales, materiales, en nuestra familia, en nuestro trabajo y en nuestros grupos de oración. Amen.
Oh San Miguel Arcángel, con tu luz ilumínanos, con tus alas protégenos y con tu espada defiéndenos.

Amén.

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