Estas fotos corresponden a momentos antes de iniciarse la misa en honor a Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa
sábado, 28 de noviembre de 2009
Festividad del día 27 de noviembre de 2009
Estas fotos corresponden a momentos antes de iniciarse la misa en honor a Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa
martes, 17 de noviembre de 2009
18 de noviembre Nstra Sra. De Chiquinquirá.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Las manos juntas de María.
En la mayoría de las imágenes de María, la encontramos con las manos juntas.
Por así decirlo, se refuerza esa esperanza, esa certeza en la protección materna de la Virgen. Esas manos juntas de la Virgen nos recuerdan permanentemente que el oficio más importante de Ella en lo más alto de los Cielos es interceder, es rezar. ¿A quién se acercan los hombres y mujeres? ¡A aquellos que saben que rezan por ellos! Como se dice en el Oficio de Pastores, en el responsorio: "¡Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo!".
Esas manos juntas de la Virgen nos recuerdan que Ella sigue cumpliendo en el Cielo ese oficio principal, que fue su oficio principal también aquí en la tierra, porque entre los muchos privilegios que tiene la Santísima Virgen hay un privilegio que hace que Ella sea el refugio de los pecadores; hace que Ella sea el imán que atrae a las multitudes, hace que Ella sea llamada bienaventurada por todas las generaciones, y a medida en que nos vayamos acercando al fin de los tiempos, más aún; de alguna manera, como vemos en la actualidad, los Santuarios que mayor número de peregrinos tienen son santuarios de la Virgen: Guadalupe, Lourdes, Fátima, Luján, etc.
Esas manos juntas nos recuerdan que un día en Caná de Galilea Jesús le dijo: "no ha llegado mi hora", porque se habían quedado sin vino. Sin embargo, la Santísima Virgen, con plena conciencia de que Ella es Madre del Hijo de Dios, va a imperarles a los servidores: «¡Haced lo que Él os diga!». El Hijo Único de Dios, Aquel que es consustancial al Padre y al Espíritu Santo, no pudo decir que no a esa intercesión, a ese pedido de la Santísima Virgen, y por así decirlo se vio obligado a realizar ese primer milagro, porque la Santísima Virgen es la "Omnipotencia suplicante". No es omnipotente como Dios es omnipotente. Como Dios es omnipotente, sólo Dios es omnipotente. La Virgen no tiene la omnipotencia por su naturaleza, que es una naturaleza humana, pero sí tiene una forma muy particular de omnipotencia: es la "Omnipotencia suplicante", es la omnipotencia de aquella que siempre alcanza lo que pide, porque así como su Hijo la escuchó en Caná de Galilea, así su Hijo en este mismo instante sigue escuchando todos y cada uno de los pedidos de la Santísima Virgen.
Por eso, por muy difíciles que sean los momentos para nosotros, Aquella que ha comenzado en nosotros la obra buena, Ella misma la llevará a feliz término.
Por eso hoy, con renovado fervor, nos encomendamos a María; le pedimos por nuestra familia, por nuestros trabajos, necesidades y enfermedades. Y le pedimos a Ella la gracia de poder aportar nuestro pequeño granito de arena para la construcción del Reino de Dios.
Esas manos juntas de María, nos invitan a la oración, las manos juntas de la Inmaculada de Lourdes, y las manos juntas de la Inmaculada de Fátima: "Rezad, rezad mucho, dijo con aire de tristeza, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno, por no tener quien se sacrifique y pida por ellas".
Te invitamos a seguir visitanto el sitio web en honor a Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa en: http://vmilagrosa.web44.net o sólo haciendo clic aquí
miércoles, 12 de agosto de 2009
EL SILENCIO DE MARIA
EL SILENCIO DE MARIA
"Juan fue, seguramente el primero en experimentar aquello que nosotros llamamos la devoción a María:
amor filial, admiración, disponibilidad, fe ...Dios no puede ser objeto de intelección sino de fe. Esto quiere decir que a Dios no se le entiende, se le acoge. Y si se le acoge de rodillas, se le "entiende" mejor.
La fe es eso precisamente: peregrinar, subir, llorar, dudar, esperar, caer y levantarse, siempre caminar
como los seres errantes que no saben dónde dormirán hoy y qué comerán mañana. Como Abraham, como Israel, como Elías, como María.
Pero la peregrinación, normalmente, es desierto.
Eso mismo ocurre entre nosotros. Muchas almas tuvieron en otras épocas visitaciones gratuitas de Dios,
experimentaron vivamente su presencia, recibieron gracias infusas y gratuidades extraordinarias, y
aquellos momentos quedaron marcados como heridas rojas en sus almas. Fueron momentos embriagadores. Pasan los años. Dios calla. Estas almas son asaltadas por la dispersión y la tentación. La monotonía las invade. Se prolonga obstinadamente el silencio de Dios. Tienen que agarrarse, casi desesperadamente, al recuerdo de aquellas experiencias vivas para no sucumbir ahora. La grandeza de María no está en imaginarse que ella nunca fue asaltada por la confusión. Está en que cuando no
entiende algo, ella no reacciona angustiada, impaciente, irritada, ansiosa o asustada.
En lugar de eso, toma la actitud típica de los Pobres de Dios: llena de paz, paciencia y dulzura, toma las
palabras, se encierra en sí misma, y queda interiorizada, pensando: ¿Qué querrán decir estás palabras? ¿Cuál será la voluntad de Dios en todo esto? La Madre es como una de esa flores que cuando desaparece la claridad del sol se cierran sobre sí mismas: así ella se repliega en su interior y, llena
de paz, va identificándose con la voluntad desconcertante de Dios, aceptando el misterio de la
vida.
¿Qué se consigue con resistir los imposibles? En esos momentos nos corresponde actuar como María: cerrar la boca y quedar en paz.
Creer es confiar. Creer es permitir. Creer, sobre todo, es adherirse, entregarse. En una palabra creer
es amar. Creer es "caminar en la presencia de Dios" (Gén 17,1). La fe es, al mismo tiempo, un acto y una
actitud que agarra, envuelve y penetra todo cuanto es la persona humana: su confianza, su fidelidad, su
asentimiento intelectual y su adhesión emocional.
Comprometa la historia entera de una persona: con sus criterios, actitudes, conducta general e inspiración vital. A mi entender, las palabras más preciosas de la Escritura son estás: " He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según su palabra " (Lc 1,38)
Lo que sabemos, con absoluta certeza, es que la vida normal de esta muchacha de campo fue interrumpida, de forma sorprendente, por una visitación extraordinaria de su Señor Dios. Frente a la aparición y a estas inauditas proposiciones uno queda pensando cómo esta jovencita
no quedó trastornada, cómo no fue asaltada por el espanto y salió corriendo. Siguió llena de dulzura y serenidad. El hecho de ser inmaculada debió influir decisivamente, porque los desequilibrios son
generalmente resultado perturbador del pecado, es decir, el egoísmo.
Todos nosotros llevamos en nuestra constitución personal una franja de soledad en la que y por la que
unos somos diferentes de otros. Nadie -excepto Dios- puede compartir ese peso.
Y la pobre muchacha, solitariamente como adulta en la fe, salta por encima de todas las perplejidades y
preguntas y, llena de paz, humildad y dulzura, confía y se entrega. "¡Hágase!" Está bien Padre mío.
Sólo un profundo espíritu de abandono y una fe adulta nos librará del desconcierto y nos evitará ser
quebrantados por el silencio. Antes de ser Señora nuestra, fue Señora de sI misma."
jueves, 9 de julio de 2009
Sobre La Virgen Milagrosa

Su fuente: http://sagradafamilia.devigo.net/santoral/noviembre/27denoviembre.htm
jueves, 4 de junio de 2009
LA CASA DE LOS ESPEJOS
LA CASA DE LOS ESPEJOS
No eres responsable de la cara que tienes, eres responsable de la cara que pones
Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logro meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir las escaleras se topo con una puerta semiabierta; lentamente se adentro en el cuarto.
Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos OBSERVANDOLO tan fijamente como el los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos HICIERON LO MISMO.
Posteriormente SONRIO y le ladro ALEGREMENTE a uno de ellos. El perrito se quedo sorprendido al ver ¡QUE LOS 1000 PERRITOS TAMBIEN LE SONREIAN Y LADRABAN ALEGREMENTE CON EL.
Cuando el perrito salió del cuarto se quedo pensando para si mismo:¡ QUE LUGAR TAN AGRADABLE¡ ¡ VOY A VENIR MAS SEGUIDO A VISITARLO¡
Tiempo después, otro perrito callejero entro al mismo sitio, y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se SINTIO AMENAZADO, ya que lo estaban viendo de una manera AGRESIVA. Posteriormente empezó a GRUÑIR; obviamente vio como los 1000 perritos LE GRUÑIAN A EL. Comenzó a LADRARLES FEROZMENTE y los otros 1000 perritos le LADRARON también a el.
Cuando este perrito salió del cuarto pensó:
¡Que lugar tan HORRIBLE es este¡ ¡NUNCA MAS VOLVERE A ENTRAR ALLI¡.
En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía:
"LA CASA DE LOS 1000 ESPEJOS"
¡TODOS LOS ROSTROS DEL MUNDO SON ESPEJOS.....
¡DECIDE CUAL ROSTRO MOSTRARAS Y LO LLEVARAS POR DENTRO¡
***LAS COSAS MAS BELLAS DEL MUNDO NO SE VEN NI SE TOCAN, SOLO SE SIENTEN CON EL CORAZON***
¡¡¡ ANTES DE VER UN ARCOIRIS, TIENE QUE LLOVER¡¡
"LA verdadera amistad ES COMO UNA ESTRELLA:
No logras ver su luz en la brillantez de la prosperidad, sino en la OBSCURIDAD DE LA ADVERSIDAD
viernes, 22 de mayo de 2009
22 DE MAYO SANTA RITA DE CASIA.

Este 22 de Mayo es la festividad en honor a santa rita de Casia, les invito a conocer sobre esta Santa, llamada "Abogada de Imposibles". Pueden visitar su enlace haciendo clic AQUI
O visitando directamente su enlace en:
http://mipagina.cantv.net/santaritadecasia/index.html
domingo, 10 de mayo de 2009
El misterio de la epidemia de 1832 en Francia y la Medalla Milagrosa
El cólera mató a 100 mil personas en Francia, pero quienes portaban la medalla no morían
Ahora que los países temen que la epidemia de influenza A H1N1 (o gripe porcina), recordamos la epidemia de cólera que azotó a Europa, particularmente a Francia, donde causó 100 mil muertes, y los misteriosos sucesos en torno a la Medalla Milagrosa.
La historia comienza con unas apariciones que experimenta Santa Catalina Labourré, nacida el 2 de mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña, Francia, quien entró a la vida religiosa con la Hijas de la Caridad (de la congregación de San Vicente de Paúl) el 22 de enero de 1830. Es en el noviciado de París, en la Rue du Bac 140 donde se producen una serie de apariciones, primero de San Vicente de Paúl y después de la Virgen María, quien le pide que su congregación produzca medallas según ciertas características, que después se conoció a este modelo de medalla como la “Medalla Milagrosa”.
Cuando en 1832 llega del Este de Europa la epidemia de cólera, produjo 100 mil muertes en este país. Para entonces, la medalla recién comenzaba a distribuirse.
.........Reverso de la medalla
Los miembros de la congregación que comenzaron a llevar la medalla no contraían el cólera, pese a que se dedicaban a socorrer a los enfermos, lo cual pronto se conoció y crecieron por miles las personas que la llevaban y se multiplicaron las cartas que atestiguaban protección desde diversos países. Algunos ejemplos:
En la escuela de la plaza de Louvre, la pequeña Caroline Nenain (ocho años), de la parroquia de Saint Germain Auxerrois, única en su clase que no llevaba la Medalla Milagrosa, es también la única alcanzada por el cólera. Al día siguiente recibe con gran piedad la Medalla Milagrosa, y la niña, curada, vuelve a la clase.
En la diócesis de Meaux, una señora alcanzada por el cólera, ya desahuciada, y en vísperas de dar a luz, recibe una Medalla Milagrosa: nace una bella y saludable niña, y su madre se ve totalmente curada.
Conversión de un militar. A punto de fallecer, un militar de Alenon respondía con blasfemias e insultos a todos los incitamientos a la conversión que le dirigían el capellán y las religiosas: "A vuestro Dios no le gustan los franceses: decís que El es bueno y me ama, pero si así fuese ¿cómo me dejaría sufrir de este modo? No necesito vuestros consejos, ni de vuestros sermones." A medida que se aproximaba la muerte, se multiplicaban las imprecaciones. Cuando nadie ya esperaba su conversión, seis días después de que una monja le hubiese prendido en el lecho, sin que él se diera cuenta, una Medalla Milagrosa, el militar declara: "No quiero morir en el estado en que me encuentro; pidan al sacerdote que haga el favor de oírme en confesión." En medio de terribles tormentos, murió con serenidad afirmando: "Lo que me causa pesar es haber amado tan tarde, y no amar mucho más."
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