miércoles, 18 de mayo de 2011

San Juan I Papa y mártir (año 526)

Era italiano, de Toscana. En 523 fue elegido Sumo Pontífice. En Italia gobernaba el rey Teodorico que apoyaba la herejía de los arrianos. Y sucedió que el emperador Justino de Constantinopla decretó cerrar todos los templos de los arrianos de esa ciudad y prohibió que los que pertenecían a la herejía arriana ocuparan empleos públicos (los arrianos niegan que Jesucristo es Dios y esto es algo muy grave y contrario a la religión Católica). El rey Teodorico obligó entonces al Papa a que fuera a Constantinopla y tratar de obtener que el emperador Justino quitara las leyes que habían dado contra los arrianos. Pero Juan no tenía ningún interés en que apoyaran a los herejes. Y así lo comprendió la gente de esa gran ciudad.

Más de 15,000 fieles salieron en Constantinopla a recibir al Papa Juan, con velas encendidas en las manos, y estandartes. Y lo hicieron presidir muy solemnemente las fiestas de Navidad. Y claro está que el emperador Justino, aunque les devolvió algunas iglesias a los arrianos, no permitió que ninguno de estos herejes ocupara puestos públicos.

Y Teodorico se encendió en furiosa rabia, y al llegar el Santo Padre a Ravena (la ciudad donde el rey vivía) lo hizo encarcelar y fueron tan crueles los malos tratos que en la cárcel recibió, que al poco tiempo murió. Junto con el Papa fueron martirizados también sus dos grandes consejeros, Boecio y Símaco.

Y dicen los historiadores que el rey Teodorico sintió tan grande remordimiento por haber hecho morir a San Juan Primero, que en adelante lo veía hasta en los pescados que le servían en el almuerzo.

La Web de Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa en:

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sábado, 14 de mayo de 2011

SAN ISIDRO.

Es el patrono de los agricultores del mundo. Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España.





Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.






Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.







ORACIÓN A SAN ISIDRO

Glorioso San Isidro, 
tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez, 
de trabajo y oración; 
enséñanos a compartir el pan de cada día 
con nuestros hermanos los hombres, 
y haz que el trabajo de nuestras manos 
humanice nuestro mundo y sea, 
al mismo tiempo, plegaria de alabanza 
al nombre de Dios. 
Como tú, queremos acudir confiadamente 
a la bondad de Dios 
y ver su mano providente en nuestras vidas. 
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. 
Amén.

Los restos de San Isidro Labrador están, en un arca, en el Altar Mayor de la Real Colegiata de San Isidro, en la calle Toledo nº 37, Madrid (España). Su festividad se celebra el 15 de mayo.

Puedes visitar el sitio de Nuestra Señora de La medalla Milagrosa en:


miércoles, 11 de mayo de 2011

JUANA DE ARCO





Esta santa a los 17 años llegó a ser heroína nacional y mártir de la religión. Juana de Arco nació en el año 1412 en Donremy, Francia. Su padre se llamaba Jaime de Arco, y era un campesino.


Juana creció en el campo y nunca aprendió a leer ni a escribir. Pero su madre que era muy piadosa le infundió una gran confianza en el Padre Celestial y una tierna devoción hacia la Virgen María. Cada sábado la niña Juana recogía flores del campo para llevarles al altar de Nuestra Señora. Cada mes se confesaba y comulgaba, y su gran deseo era llegar a la santidad y no cometer nunca ningún pecado. Era tan buena y bondadosa que todos en el pueblo la querían.


Su patria Francia estaba en muy grave situación porque la habían invadido los ingleses que se iban posesionando rápidamente de muchas ciudades y hacían grandes estragos.
A los catorce años la niña Juana empezó a sentir unas voces que la llamaban. Al principio no sabía de quién se trataba, pero después empezó a ver resplandores y que se le aparecían el Arcángel San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita y le decían: "Tú debes salvar a la nación y al rey".


Por temor no contó a nadie nada al principio, pero después las voces fueron insistiéndole fuertemente en que ella, pobre niña campesina e ignorante, estaba destinada para salvar la nación y al rey y entonces contó a sus familiares y vecinos. Las primeras veces las gentes no le creyeron, pero después ante la insistencia de las voces y los ruegos de la joven, un tío suyo se la llevó a donde el comandante del ejército de la ciudad vecina. Ella le dijo que Dios la enviaba para llevar un mensaje al rey. Pero el militar no le creyó y la despachó otra vez para su casa.
Sin embargo unos meses después Juana volvió a presentarse ante el comandante y este ante la noticia de una derrota que la niña le había profetizado la envió con una escolta a que fuera a ver al rey.


Llegada a la ciudad pidió poder hablarle al rey. Este para engañarla se disfrazó de simple aldeano y colocó en su sitio a otro. La joven llegó al gran salón y en vez de dirigirse hacia donde estaba el reemplazo del rey, guiada por las "voces" que la dirigían se fue directamente a donde estaba el rey disfrazado y le habló y le contó secretos que el rey no se imaginaba. Esto hizo que el rey cambiara totalmente de opinión acerca de la joven campesina.
Ya no faltaba sino una ciudad importante por caer en manos de los ingleses. Era Orleans. Y estaba sitiada por un fuerte ejército inglés. El rey Carlos y sus militares ya creían perdida la guerra. Pero Juana le pide al monarca que le conceda a ella el mando sobre las tropas. Y el rey la nombra capitana. Juana manda hacer una bandera blanca con los nombres de Jesús y de María y al frente de diez mil hombres se dirige hacia Orleans.


Animados por la joven capitana, los soldados franceses lucharon como héroes y expulsaron a los asaltantes y liberaron Orleans. Luego se dirigieron a varias otras ciudades y las liberaron también.


Juana no luchaba ni hería a nadie, pero al frente del ejército iba de grupo en grupo animando a los combatientes e infundiéndoles entusiasmo y varias veces fue herida en las batallas.
Después de sus resonantes victorias, obtuvo Santa Juana que el temeroso rey Carlos VII aceptara ser coronado como jefe de toda la nación. Y así se hizo con impresionante solemnidad en la ciudad de Reims.


Pero vinieron luego las envidias y entonces empezó para nuestra santa una época de sufrimiento y de traiciones contra ella. Hasta ahora había sido una heroína nacional. Ahora iba a llegar a ser una mártir. Muchos empleados de la corte del rey tenían celos de que ella llegara a ser demasiado importante y empezaron a hacerle la guerra.


Faltaba algo muy importante en aquella guerra nacional: conquistar a París, la capital, que estaba en poder del enemigo. Y hacia allá se dirigió Juana con sus valientes. Pero el rey Carlos VII, por envidias y por componendas con los enemigos, le retiró sus tropas y Juana fue herida en la batalla y hecha prisionera por los Borgoñones.


Los franceses la habían abandonado, pero los ingleses estaban supremamente interesados en tenerla en la cárcel, y así pagaron más de mil monedas de oro a los de Borgoña para que se la entregaran y la sentenciaron a cadena perpetua.


Los ingleses la hicieron sufrir muchísimo en la cárcel. Las humillaciones y los insultos eran todos los días y a todas horas, hasta el punto que Juana llegó a exclamar: "Esta cárcel ha sido para mí un martirio tan cruel, como nunca me había imaginado que pudiera serlo". Pero seguía rezando con fe y proclamando que sí había oído las voces del cielo y que la campaña que había hecho por salvar a su patria, había sido por voluntad de Dios.


En ese tiempo estaba muy de moda acusar de brujería a toda mujer que uno quisiera hacer desaparecer. Y así fue que los enemigos acusaron a Juana de brujería, diciendo que las victorias que había obtenido era porque les había hecho brujerías a los ingleses para poderlos derrotar. Ella apeló al Sumo Pontífice, pidiéndole que fuera el Papa de Roma el que la juzgara, pero nadie quiso llevarle al Santo Padre esta noticia, y el tribunal estuvo compuesto exclusivamente por enemigos de la santa. Y aunque Juana declaró muchas veces que nunca había empleado brujerías y que era totalmente creyente y buena católica, sin embargo la sentenciaron a la más terribles de las muertes de ese entonces: ser quemada viva.
Encendieron una gran hoguera y la amarraron a un poste y la quemaron lentamente. Murió rezando y su mayor consuelo era mirar el crucifijo que un religioso le presentaba y encomendarse a Nuestro Señor. Invocaba al Arcángel San Miguel, al cual siempre le había tenido gran devoción y pronunciando por tres veces el nombre de Jesús, entregó su espíritu. Era el 29 de mayo del año 1431. Tenía apenas 19 años. Varios volvieron a sus casas diciendo: "Hoy hemos quemado a una santa". 23 años después su madre y sus hermanos pidieron que se reabriera otra vez aquel juicio que se había hecho contra ella. Y el Papa Calixto III nombró una comisión de juristas, los cuales declararon que la sentencia de Juana fue una injusticia. El rey de Francia la declaró inocente y el Papa Benedicto XV la proclamó santa.


Fuente: EWTN

lunes, 11 de abril de 2011

LLEGAS, CUARESMA









LLEGAS, CUARESMA 

Llegas, Cuaresma, a punto y siempre tarde:
Puntual porque, no te atrasas más de lo necesario
y siempre tardíamente, porque veo 
que podría haber cambiado en algo.
Me miro y siento que soy el mismo de siempre,
que busco excusas para seguir siendo 
simple fachada y con pocos cimientos.
Que me gusta más el ruido
que la calma que necesita mi alma agitada.
¿Por qué me cuesta tanto cambiar?

Llegas, Cuaresma, a punto y siempre a destiempo:
Puntual porque, sé que necesito un momento de gracia,
y tarde porque, a veces, pienso que para mí pasó la oportunidad.
¿Por qué se me hace tan cuesta arriba convertirme?
¿Por qué viendo la luz prefiero perderme en la oscuridad?
¿Por qué teniendo el poder de la oración me escondo en el sin sentido?
¿Por qué poseyendo una mano para la caridad
la cierro y la dejo olvidada en el bolsillo?

Llegas, Cuaresma, a punto y siempre tarde:
Puntual porque, sé que ésta, es mi hora,
el instante en el cual, el Señor, me llama para acompañarle.
Para iniciarme en el horizonte de la cruz.
Para levantarme cuando en los caminos tropiece.
Para contemplar el valor supremo de un Dios.
Si en Belén se hizo amor,
en el Calvario, ese amor, se hará locura.

Llegas, Santa Cuaresma, como quien va en busca de lo perdido:
¡Aquí tienes a uno!
¡Cámbiame sin pretender por mi parte que los demás lo hagan!
¡Cámbiame en mis actitudes y así se creará un entorno más justo!
¡Cámbiame en mi relación con Dios, y mi corazón estará más descansado!
¡Cámbiame en mi relación con los demás,
y mis rutas estarán llenas de amigos!
¡Cámbiame en mi forma de ver las cosas,
y sentiré que Cristo es la razón suprema de todo!
¡Cámbiame en mi egocentrismo,
e intuiré la presencia de un Alguien 
que camina junto a mí, codo con codo!
¡Cámbiame en mis expresiones de fe
para que, los que me rodean, me reconozcan 
como a un seguidor de Jesús!
¡Cámbiame en mi cobardía y, así,
pueda acercarme al gran día de la Pascua!
Amén.


Javier Leoz




Tomado del Facebook de Marleny Matos y mi agradecimiento a ella por compartir siempre todos sus conocimientos.


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martes, 5 de abril de 2011

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA - DAME UN CORAZÓN DE NIÑO

DAME UN CORAZÓN DE NIÑO

Santa María, Madre de Dios
consérvame un corazón de niño,
puro y cristalino como una fuente.
Dame un corazón sencillo
que no saboree las tristezas;
un corazón grande para entregarse,
tierno en la compasión;
un corazón fiel y generoso
que no olvide ningún bien
ni guarde rencor por ningún mal.

Fórmame un corazón manso y humilde,
amante sin pedir retorno,
gozoso al desaparecer en otro corazón
ante tu divino Hijo;
un corazón grande e indomable
que con ninguna ingratitud se cierre,
que con ninguna indiferencia se canse;
un corazón atormentado por la gloria
de Jesucristo,
herido de su amor,
con herida de su amor,
con herida que sólo se cure en el cielo.

Nuestra web siempre a su disposición en: http://vmilagrosa.web44.net/1.htm

viernes, 1 de abril de 2011

MADRE TERESA DE CALCUTA.

El niño es un regalo de Dios
Hay mucha gente muy preocupada por los niños de la India o África, donde mueren tantos de hambre. Mucha gente está preocupada por la violencia en esta gran nación de los Estados Unidos. Está muy bien que estemos preocupados por todo eso. [esta última frase no está en el original.]  Pero a menudo esa misma gente no se preocupa por los millones de seres humanos aniquilados por decisión [deliberada] de sus propias madres. [Y esto es lo que es el gran destructor de la paz hoy —el aborto lo que trae a la gente a tal ceguera.
En la India y en todo lugar que visito, insisto en que debemos volver a dedicarle al niño toda la atención que se merece. El niño es un regalo de Dios para la familia. Cada niño ha sido creado a imagen y semejanza de Dios para cosas grandes, para amar y ser amado. Debemos colocar al niño de nuevo en el centro de nuestro cuidado y preocupación [el texto en Inglés dice: Y por esto apelo en la India y apelo por todas partes, "Traigamos al niño" al centro de nuestro cuidado y preocupación. Este es el único camino para que el mundo siga adelante [pueda sobrevivir]. Precisamente porque el niño es la única esperanza para el futuro. Cuando los más ancianos son llamados a la presencia de Dios, sólo sus hijos pueden ocupar su lugar.
[Pero ¿qué nos dice Dios?]  Dios nos dice: "Aunque una madre pueda olvidarse de su hijo, yo no me olvidaré de ti. Te he esculpido en la palma de mi mano."  Nosotros estamos esculpidos en la palma de Su mano. El niño que todavía no ha nacido ha sido esculpido en la mano de Dios desde su concepción, y ha sido llamado por Dios a amar y ser amado, no sólo ahora, en esta vida, sino para siempre, en la eternidad. Dios no se olvida nunca de nosotros.

Combatamos el aborto con la adopción
Les confiaré algo hermoso: Estamos combatiendo el aborto con la adopción: cuidamos a la madre y adoptamos a su hijo. De ese modo hemos salvado miles de vidas. Hemos enviado comunidades a las clínicas, diciéndoles: "Por favor, no maten al niño, nosotros nos haremos cargo de él". Siempre hay algunos de los nuestros que les dice a las madres en problemas: "Venga, la cuidaremos y hallaremos un hogar para su hijo". Y así tenemos una gran demanda de niños por parte de matrimonios que no pueden tener hijos. Pero nunca entrego un niño a un matrimonio que haya hecho algo para no tener un hijo. Jesús dijo: "El que reciba a uno de estos pequeños [en mi nombre], a mí me recibe." Al adoptar un niño, esos matrimonios están recibiendo al mismo Señor [Jesús]  [pero abortando un niño, una pareja rechaza el recibir a Jesús.]
Les pido por favor que no maten a los niños. Yo quiero esos niños: ¡Dénmelos! Estoy dispuesta a aceptar todo niño que se pretenda abortar y darlo a un matrimonio que lo ame y a su vez sea amado por el niño. Sólo en nuestro Hogar Infantil de Calcuta hemos reunido 3,000 niños que han sido salvados del aborto, niños que luego han brindado mucho amor y alegría a sus padres adoptivos [y han crecido tan llenos de amor y gozo.]

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