jueves, 20 de mayo de 2010

LETANÍAS A LA VIRGEN MARÍA


Señor ten piedad
Cristo ten piedad
Señor ten piedad
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las vírgenes
Hija elegida del Padre
Madre de Cristo Rey
Esposa del Espíritu Santo
Virgen hija de Sión
Virgen pobre y humilde
Virgen dulce y obediente
Esclava del señor
Madre corredentora
Llena de gracia puente de la belleza
Compendio de maravillas
Fruto escogido de la Redención
Perfecta discípula de Cristo
Purísima imagen de la Iglesia
Nueva mujer
Mujer vestida de sol
Mujer coronada de estrellas
Señora afable
Señora llena de piedad
Señora nuestra
Alegría de Israel
Esplendor de la iglesia
Orgullo del género humano
Abogada de la gracia 



Maestra de piedad
Ayuda del pueblo de Dios
Reina de caridad
Reina de misericordia
Reina de la paz
Reina de los ángeles
Reina de los patriarcas
Reina de los profetas
Reina de los mártires
Reina de los confesores
Reina de las vírgenes
Reina de todos los santos
Reina concebida sin pecado original
Reina llevada al cielo
Reina del mundo
Reina del cielo
Reina del universo
Reina de las familias
Reina del Santo Rosario
Reina y hermosura del Carmelo,
cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo perdónanos. Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
R. Para que seamos dignos de las promesas de
promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amen


domingo, 25 de abril de 2010

SAN MARCOS DE LEÓN


Según tradición eclesiástica, Marcos, llamado también Juan Marcos o simplemente Juan, es el autor de un evangelio y el intérprete que traducía a Pedro en sus predicaciones frente a auditorios de habla griega. Era hijo de una cierta María, cuya casa de Jerusalén estaba abierta a la primitiva comunidad Cristiana. Primo de Bernabé, probablemente fuera como él de estirpe sacerdotal. Afirma por una parte la tradición que Marcos nunca habría oído personalmente la predicación del Señor, pero por otra muchos han querido descubrirlo en aquel muchacho que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní, episodio que sólo el evangelio a él atribuido refiere. Tal vez haya conocido al grupo de seguidores sin llegar a ser propiamente discípulo.
Al comenzar la expansión del evangelio, Pablo y Bernabé salieron de Jerusalén hacia Antioquía llevando con ellos a Marcos; éste los acompañó en sus primeras empresas misionales, a Chipre y Perges, de donde regresó por causas desconocidas.
Bernabé, deseoso de  llevar nuevamente a Marcos con ellos cuando el apóstol planeaba su segundo viaje, encontró la oposición de Pablo, que partió solo. Marcos siguió, pues, a Bernabé una vez más hasta Chipre. Sin embargo, Marcos reaparece junto a Pablo en Roma, pero es creencia que fue más bien discípulo de Pedro, quien confirma esta suposición al llamarlo "hijo" suyo en su primera carta. El evangelio que se le atribuye, además, sigue muy de cerca el esquema de los discursos de Pedro que nos ha conservado el libro de los Hechos de los Apóstoles.


Nada sabemos de su existencia posterior. La segunda carta a Timoteo lo señala entre los compañeros de  este discípulo de Pablo; conforme a un dato que recoge el historiador Eusebio de Cesarea (a comienzos del siglo IV), la Iglesia de Alejandría lo habría tenido por fundador. Sus últimos años y el lugar de su muerte nos son desconocidos.
El breve relato que lleva su nombre descubre un espíritu observador y ágil. Sólo Marcos, por ejemplo, destaca el verdor de la hierba sobre la que Jesús hizo sentar a la muchedumbre hambrienta antes de multiplicar los panes y los pescados por primera vez.
Las grandes líneas de su evangelio, en tanto, trasuntan una profunda credibilidad histórica y demuestran singular  valor teológico. Marcos comienza por presentar a Jesús bien recibido por la gente, pero pronto su humilde mesianismo, tan alejado de las reivindicatorias expectativas populares de los judíos, ocasiona la decepción de la masa; apagado el entusiasmo primerizo, el Señor se retira de Galilea para dedicarse de lleno a la instrucción  de los discípulos, quienes por boca de Pedro confiesan la divinidad de su Maestro. A partir de este reconocimiento de Cesarea, todo el relato se orienta a Jerusalén; en la ciudad santa, finalmente, la oposición crece y culmina en el juicio inicuo y la pasión, que alcanza su victoriosa respuesta cuando Cristo abandona su tumba, de acuerdo con lo que había profetizado de si mismo.
El secreto mesiánico, del que Marcos hace un tema central, da así todo su fruto: Jesús, siervo humillado por la maldad y la ignorancia de los hombres que él había venido a rescatar, es exaltado por Dios, como ha de serlo todo el que a él se una de corazón y lo siga en el camino, el único que permite comprender esa "Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios" que Marcos nos ha trasmitido en un lenguaje popular, muchas veces incorrecto en la forma, pero vivaz y lleno de encanto.

miércoles, 14 de abril de 2010

Los Milagros que acercan a JUAN PABLO II a los Altares.

Esta nota es recogida del sitio web de Ewtn 

MADRID, 08 Abr. 10 (ACI).-El diario español La Razón señala que los testimonios de una persona que habría sido curada de parálisis en Estados Unidos, y la posible sanación de una hernia discal del ex peluquero del entonces Cardenal Karol Wojtyla, en Italia; acercarían a Juan Pablo II a su beatificación.


El mencionado diario se refirió a los casos de Joe Amaral (Estados Unidos) y de Gianni Vecchio (Italia), ambos entrevistados por la prensa de sus países. El primero sufría de parálisis durante 30 años y el segundo había sido diagnosticado de hernia discal.


La historia de Amaral fue recogida el pasado miércoles por la cadena estadounidense ABC News. En su testimonio, el ex paralítico dijo: "Miré la imagen de Juan Pablo II y, simplemente, me puse de pie".
Amaral era feligrés de la parroquia de San Antonio de Padua, en New Bedford, y sufría una parálisis desde su juventud. Un sábado de 2008, Joe fue a confesarse con el P. Roger Landry.


"El domingo por la mañana me desperté y me sentía diferente", recordó Amaral. Aunque físicamente se encontraba igual, "estaba lleno de una gran paz". "Sentí que, en ese momento, necesitaba rezarle a Juan Pablo II". Al término de la oración, encendió la televisión y apareció un documental sobre el ahora Siervo de Dios.


De acuerdo al relato, nada más verle al fallecido Pontífice, sus 30 años de parálisis quedaron para el recuerdo. Amaral recordó que fue a visitar a su médico y, poniéndose frente a él, "le entregué mis muletas. Durante cinco minutos permaneció mudo". El médico, que conocía perfectamente su historial, musitó: "No hay ninguna razón médica para explicarlo".


Por su parte, el P. Landry dijo a ABC News que "recuerdo verle con frecuencia con sus muletas, tratando de subir las escaleras de granito de la iglesia". "Me conmovía al ver la gran fe que poseía", agregó.
Por otro lado, la historia de Gianni Vecchio ha sido recogida por los medios italianos, a quienes relató que en los 70's, el entonces Cardenal Karol Wojtyla era uno de sus asiduos clientes en su peluquería, ubicada cerca al Vaticano.


Gianni Vecchio se declaraba comunista confeso, a lo que el Cardenal respondía: "No pasa nada, no te preocupes. Se ve que eres una persona buena". "Cuando entraba en la peluquería, siempre decía: '¿Cómo está mi comunista?'. En otras ocasiones hablábamos de mi familia, de mis hijas", recordó Vecchio.


Hace unos meses a Vecchio le diagnosticaron una hernia discal. "Cuando entré en el hospital vi una foto de Juan Pablo II y Madre Teresa. Durante meses había sufrido dolores muy fuertes. Cuando me dieron los resultados, compararon dos resonancias y la hernia había desaparecido", explicó a Rome Reports. 


Esta nota es recogida del sitio web de Ewtn


EWTN RED GLOBAL CATOLICA










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martes, 30 de marzo de 2010

LA DIVINA MISERICORDIA


El Amor de Dios es la flor; La Misericordia el fruto. Que el alma titubeante lea estas consideraciones sobre la Misericordia Divina y recobre la confianza:Misericordia Divina, que brotas del seno del Padre, en Ti confío.

Misericordia Divina, supremo atributo de Dios, en Ti confío.
Misericordia Divina, misterio incomprensible, en Ti confío.
Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad, en Ti confío.
Misericordia Divina, humano o angélico, en Ti confío.
Misericordia Divina, de donde brotan vida y felicidad, en Ti confío.
Misericordia Divina, más sublime que los cielos, en Ti confío.
Misericordia Divina, manantial de milagros y maravillas, en Ti confío.
Misericordia Divina, abrazando todo el universo, en Ti confío.
Misericordia Divina, que bajas a la tierra en la Persona del Verbo Encamado, en Ti confío.
Misericordia Divina, que manaste de la herida abierta en el Corazón de Jesús, en Ti confío.
Misericordia Divina, enclaustrada en el Corazón por nosotros, y especialmente por los pecadores, en Ti confío.

http://jmisericordia.comxa.com/

jueves, 25 de marzo de 2010

Apariciones de La Virgen

La primera aparición de la Medalla Milagrosa tuvo lugar el domingo 18 de Julio 1830, en París, justo en la capilla de la casa central de las Hijas de la Caridad, a una religiosa llamada Catalina Laboure. El padre Aladel, confesor de la vidente, fue quien insertó el relato en el proceso canónico siete años más tarde. 

"A las cinco de la tarde, estando las Hijas de la Caridad haciendo oraciones, la Virgen Santísima se mostró a una hermana en un retablo de forma oval. La Reina de los cielos estaba de pie sobre el globo terráqueo, con vestido blanco y manto azul. Tenía en sus benditas manos unos como diamantes, de los cuales salían, en forma de hacecillos, rayos muy resplandecientes, que caían sobre la tierra... También vio en la parte superior del retablo escritas en caracteres de oro estas palabras: ¡Oh María sin pecado concebida!, rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Las cuales palabras formaban un semicírculo que, pasando sobre la cabeza de la Virgen, terminaba a la altura de sus manos virginales. En esto volvióse el retablo, y en su reverso viose la letra M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, y debajo los corazones de Jesús y de María... Luego oyó estas palabras: Es preciso acuñar una medalla según este modelo; cuantos la llevaren puesta, teniendo aplicadas indulgencias, y devotamente rezaren esta súplica, alcanzarán especial protección de la madre de Dios. E inmediatamente desapareció la visión". 

Esta visión se repitió algunas veces, durante la Misa y durante la oración, siempre en la rue du Bac, de París, cerca de la parada de "Metro" Sèvre-Babylone, detrás de los grandes almacenes "Au Bon Marché" donde está el edificio de las Hijas de la Caridad, en la capilla rectangular y sin estilo definido similar a las miles que existen en las casas religiosas. 

¡Oh María sin pecado concebida!, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

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